Cultura y Turismo dos caras de una misma moneda




El sector turístico y el sector patrimonial, tienen un gran camino a recorrer conjuntamente, trabajando en la creación de productos turísticos, y transformando las visitas a nuestros museos en experiencias



Si algo podemos agradecer a los años de bonanza económica ha sido la inversión realizada por las diferentes administraciones para poner en valor el patrimonio cultural.
Una constante, en esos tiempos pasados, fue el crecimiento desmesurado del volumen construido en nuestros municipios. En pocos años vimos, perplejos, como demolían esas casas de pueblo, esos pequeños edificios sin valor patrimonial pero con un valor popular, para construir grandes moles de hierro y hormigón. Vimos atónitos como desaparecían esas pequeñas construcciones tradicionales que daban carácter a nuestras poblaciones, ya de por si sin alma.

Lo que no podemos negar es que, durante este periodo, una parte importante de elementos patrimoniales del territorio se han puesto en valor. Se han abierto mil centros de interpretación, vertebrados a partir de recursos tangible o intangibles, gastronómicos o folclóricos, históricos o etnológicos...
Elementos identitarios, con importancia a nivel territorial, sin lugar a dudas, pero enmarcados en un concepto museístico poco interesante, centros pobres en contenidos, con muchos paneles explicativos y fotografías pero terriblemente ABURRIDOS.
A todo esto se le suma que muchas veces los gestores culturales, los directores de estos proyectos museísticos, olvidan que a estos centros se les ha de dar vida, que hay que dinamizarlos.

Mientras en el sector turístico se habla constantemente de crear experiencias, es decir, de hacer vivir en nuestras instalaciones un momento único, singular, irrepetible.
El sector museístico vive aletargado, cerrado puertas a dentro en sus instalaciones. Cerrado en urnas de cristal que la mayor parte de las veces lo aísla de las demandas de posibles visitantes.



Y mientras, el sector turístico tiene claro que el marketing es una herramienta básica para ayudarnos a comercializar nuestros productos.
 Si vendemos, nos ganamos la vida.
 Si nos ganamos la vida, mejoramos nuestros servicios y podemos crear nuevos servicios.
 En conclusión si queremos vivir del turismo hemos de adaptarnos al mercado.
Al personal que trabaja en el mundo de la cultura y especialmente en el sector museístico normalmente no se le exigen resultados, no tiene de cumplir grandes objetivos, ni tiene que conseguir ciertas aportaciones económicas para mantener las instalaciones...

La pregunta de hoy:
¿Qué pasa con los museos, con esos cientos de centros de interpretación, con toda esta cantidad de recursos territoriales patrimoniales, tanto culturales como naturales, a menudo puestos en valor, pero sin dinamizar?

¿Qué pasa con los directores de los museos que no ven más allá de sus instalaciones?
Ser un especialista no está reñido con intentar hacer llegar la cultura a la mayor parte de la población, aunque algunas veces tengamos de bajar el nivel interpretativo.

¿Qué pasa con la creatividad de los supuestos gestores culturales?.

 No estaría mal que muchos de los gestores de estos centros interpretativos, estudien un curso de marketing, con el objetivo de atraer visitas.
 No estaría mal que se pusieran en manos de empresas especializadas en gestión cultural, para que sean ellos los que se encarguen de dinamizar proyectos medianamente rentables.
 No estaría mal que escucharan a los profesionales del sector turístico, para que aprendan a reactivar las visitas y sus instalaciones.

No quiero generalizar; es cierto que hay muchos centros que están trabajando en esta línea, sobre todo en núcleos grandes de población. Pero es penoso ver el estado de ciertos proyectos museísticos y de sus encargados. Es cierto, hay que ser conscientes de que abrir un centro de interpretación o museo a un público más amplio es bajar el nivel del centro..... ¿pero no se trata acaso de divulgar la cultura? ¿Y no pueden acaso inventarse fórmulas culturalmente dignísimas y adaptadas a un mayor público?

El sector turístico y el sector patrimonial, tienen un gran camino a recorrer conjuntamente, trabajando en la creación de productos turísticos, y transformando las visitas a nuestros museos en experiencias, en vivencias vinculadas con el producto, con el territorio y con las instalaciones.

Estos centros constituyen un marco complementario de excepción para articular nuevos producto turísticos que refuercen la imagen territorial y ayuden a comercializar turísticamente el destino; estos centros han de convertirse en productos turísticos de primer orden capaces de motivar por si solos la visita al territorio y convertirse en motores económicos y culturales del destino. Por este motivo hay que trabajar conjuntamente todos los agentes implicados:
Todos a la una con iguales objetivos y en un mismo sentido.

2 comentarios:

  1. No es gastronómico pero conozco un caso sangrante de Museo totalmente desaprovechado y aburrido: El Museo Nacional de Arte Romano en Mérida. Lo conozco porque voy cada año con la esperanza de encontrarme una propuesta distinta con la que divertirme y aprender.

    Un edificio alucinante, unos fondos gigantescos y un sopor titánico. Y así desde hace más de quince años... una pena.

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  2. El enoturismo combina muy bien la pasión por el vino y las vacaciones. Me gustaría contaros mi ultima experiencia, estuve por la zona de la Ribera del Duero también y estuve visitando la Bodega Matarromera, con un rico almuerzo en el Restaurante La Espadaña. El alojamiento también estuvo muy bien. Si algún fin de semana no sabéis que hacer, os recomiendo una paradita por esta bodega, no os dejará indiferentes!

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Muchas gracias por tu participación, nos seguimos viendo por estos territorios del Marketing turístico. Estamos en contacto, saludos

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